miércoles, 6 de mayo de 2009

Elecciones.-

Políticos, sí, tema tabú que da tema.

Me sumergí en un mar de letras no aptas para mi visión infantil de la política, un mar de letras que significo recordar y fomentar el amor que siento por mi país y el desamparo por el cual lentamente está callendo debido a los “Los odiados y amados”, los mismos que se cambian, se salen y se batean de partido e ideología a una velocidad sólo igualable a la de los pensamientos que recorren nuestra cabeza, ¿No me cree?, piénselo bien entonces, es muy sencillo, primero grito a los cuatro vientos que sólo soy victima de una ideología “caducada”, después salgo de ese “mal ambiente” para darle la espalda a los que confiaron en que haría la diferencia y seguir adelante con mis planes que consisten en intereses propios y los de mi nueva coalición, es que lamentablemente ya no significamos nada para ellos ni para el país, sólo somos un problema no solucionable que la burocracia no está dispuesta a lidiar debido a que en estos tiempos el ciudadano no tiene ni voz ni voto, sólo somos una firma, decisiva o no, a su juicio, pero de que otorga poder, lo otorga. Y más si es que estemos en periodo de elecciones, donde llueven sonrisas y el oro se cultiva, total la memoria colectiva es frágil y nosotros somos pasajeros, es simple, “Del dicho al hecho hay un largo trecho”, un trecho que día a día es más lejano y un dicho que nadie recuerda, pero no importa porque felices y cultivados como robots amaestrados nos dirigimos a las urnas, “firmamos” y nos vamos con la sonrisa en la cara porque cumplimos con nuestro deber cívico que es el de votar por la persona que impedirá que gane al que no queremos ver arriba, ojo esto no tiene nada que ver con ese “supuesto” deber cívico que dice que debemos votar por el más apto, ese deber caduco desde el día en que se pronuncio.

Sí, así es, me sumergí en un mar de palabras que me llevó a un circulo vicioso y si me permiten estúpido, nos dejamos convencer, nos resentimos, nos quejamos, peleamos, VOTAMOS; se hacen los sordos, nos dan la espalda, nos hacen creer que importamos, se apuñalan entre ellos, y finalmente GANAN.

¿De quien es la culpa?, ¿Porqué no hacemos nada?, ¿Dónde está el mundo que soñamos cuando pequeños?, entonces recuerdo mi infantil visión de la política en la que mi mundo perfecto dice que debemos vivir para la política y no de la política y acaso ¿No es mejor vivir para la gente que de la gente?, hacer que un país subsista y se desarrolle no depende de unos o de otros, depende de ambos, pero sólo es así cuando estamos en la misma sintonía porque cuando nuestra emisión de radio es equívoca pasa lo antes descrito y mucho más, pero la pregunta fundamental es ¿Que estamos dispuestos a hacer para cambiar las cosas? ya que la gente es feliz en su ignorancia y es que Es muy bueno ser Chileno, pero cuando esa Chilenidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia…”, estamos sumergidos en una habitación sin salida, nuestra chileneidad nos ha dominado, hazte cargo y domínala.